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El enigma de la aviación rifeña

Publicado por rifito On 1.2.12

aviacion rifeña Escrito por Francisco Saro Gandarillas

Bajo este título Roger-Mathieu dedica un apartado de las discutidas memorias de Abdelkrim a la fallida aviación militar de la república rifeña.

En uno de los camarotes del Abda, el barco que debía conducir a Mohammed al exilio, el autor toma nota de las palabras de este cuando habla del sueño que le llevó a organizar la inexistente aviación dentro de su organización militar.

-Sabía, dice Abdelkrim, que podía comprar aviones a una compañía que hacía el servicio Argel-Briska. Para tratar del asunto envié al caid Haddu y a Azerkan. La compra debía alcanzar a tres aviones y fue concluida por intermedio de un oficial francés y el aviador Perrier.

Líneas abajo dice Si Mohand:

- Hubiera pagado caro el que un avión rifeño sobrevolase las líneas españolas. Hubiera probado así a mis tribus que estaba realmente bien armado a la moderna. Por su lado, mis enemigos no hubieran dejado de impresionarse a la vista de un avión rifeño por encima de Larache, Tetuán y Melilla.

En las misma memorias el hermano, M’Hammed, manifiesta que, en fecha que no indica, se había desplazado hasta Tlemcen, donde se encontró con el caid Haddu, representante en Uxda de la neonata República rifeña, con el cual se llegó hasta Argel, lugar en el que se entrevistó con el francés Du Taillis, curioso personaje que aparece de vez en cuando en la corta historia del Rif republicano, al objeto de concretar la posibilidad de comprar aviones. M’Hammed afirma que la razón de la compra estribaba en el hecho de que “nuestros opresores los poseían.”

El primer avión fue adquirido por Azerkan y Haddu en Hussein-Dey (Argelia), según precisa López Rienda (Del Uarga….1925). Siendo el único que fue entregado a la República, llegó al Rif en 1923, al decir del que fuera interventor civil en Taurirt, Leon Gabrielli (Abdelkrim…1953), pilotado por el propio Perrier y con el caid Haddu a bordo. Si creemos las supuestas memorias del líder rifeño, el avión no llegó a volar nunca, información que no coincide con la que facilita Goded (Las etapas…1932), quien asegura que hizo un vuelo hacia el frente francés de Marnisa. No está claro si se llegó a pagar el importe de los tres aviones, pero lo más probable es que fuera así, aunque Mohammed Abdelkrim había dado orden de no hacerlo hasta que los aviones hubieran levantado el vuelo.

Todo lo anterior es una prueba más, si no hubiera ya bastantes, del poco interés, por decirlo suavemente, que los franceses tenían entonces por tomar alguna parte en el conflicto hispano-rifeño. Esto nos retrotrae a cuestiones más recientes. Esta apatía francesa cambió radicalmente cuando Abdelkrim, cometiendo un error fatal, atacó en 1925 las líneas del Uarga.

El 13 de agosto de 1923 un avión pilotado por el capitán Herraiz, y motivado por una avería en el aparato, cayó en el cabo Quilates, pero quedó en tan mal estado que, tras ser conducido hasta Izmoren, y pese a sus intentos, y la presión ejercida sobre el capitán, no pudo ser utilizado por los rifeños. Este oficial, que murió durante su cautiverio, dio nombre al primer aeródromo construido en aquella parte del Rif.

No está claro en que momento los españoles se dieron cuenta de la existencia del avión adquirido en Argelia. Goded da a entender que debió ser poco después de su llegada al Rif. Pero Gomá (Historia de la Aeronáutica…1950) facilita una fecha algo más precisa. Fue el 22 de mayo de 1924 cuando se recibieron en Melilla confidencias que anunciaban la llegada al Rif de un avión adquirido por Abdelkrim, y que se encontraba oculto en alguna zona de Beni Urriaguel.

Según Gomá, y con base en noticias imprecisas, desde varios meses antes aviones españoles sobrevolaban el Rif central vigilando los campos utilizables como aeródromos. Algunos informes positivos sobre el objeto resultaron ser falsos. Un mes antes de la fecha apuntada en la confidencia arriba anotada, un avión pilotado por el capitán Carrillo había descubierto unos sospechosas cobertizos en Tisimoren, aunque las fotografías, en principio, no dieron indicación alguna de la existencia de aviones.

Una vez confirmada su existencia, tanto al decir de Goded como de Gomá, los aviadores se juramentaron para encontrar el aparato y destruirlo, y ese mismo día salieron de exploración dos aviones Bristol tripulados por el teniente Martínez Merino y el alférez Coterillo, quienes descubrieron un aparato tipo Breguet en una excavación oculta bajo ramaje en Tisimoren (Bocoya), así como una explanación que parecía indicar la existencia de trabajos para habilitar una pista de despegue y aterrizaje.

El día 23 salieron 52 aviones hacia el lugar; descubierto el aparato enemigo fue destruido al instante, arrojándose 540 bombas, pese a que el enemigo se defendió duramente con fuego de fusil, ametralladora y cañón, hiriendo gravemente al piloto teniente Juan Antonio Ansaldo, que fue propuesto para la Laureada.

El día 24, en un servicio de reconocimiento, se vio que los rifeños habían colocado una gran lona sostenida por palos, simulando la silueta de un avión. Las fotografías recogidas mostraban posteriormente que debajo de la lona no había nada.

El 4 de abril de 1926, un avión pilotado por el cabo Luis Herrero, y que había partido de Sevilla con dirección a Tetuán, perdió la dirección correcta porque el piloto desconocía el territorio y finalmente tomó tierra en Targuist, pero quedando tan dañado que no se le pudo poner en estado de vuelo.

De esta forma acabó el sueño y empeño de Abdelkrim por poseer una fuerza aérea propia en su territorio rifeño.

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Danza, alegría.
Té, cus-cus.
Melancolía
raíces y cábila.
Hospitalaria halamadanía.
Idiosincrasia amazigh.
Cultura milenaria.
Tribus varias,
especias y barro.
Adobe y aroma.
El cordero que siempre
acompaña
Ouhajje, El Founti,
Yqraien, Ibujien…
y el rifeño de mi alma.
Olor de anafre, pan de trigo.
Tallin.
Y tu abierta morada.
Das de beber al sediento,
zalea al que descansa.
Y aunque sea, un trozo.
de pan con aceite,
y un vaso de té.
al que pone el pie.
En tu cábila.
El Don del que presume.
tu semblanza.
Bereberes, ¡ qué hermosa palabra!

Horía Abselam

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