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Acción de España en África. Iberos y Bereberes

Publicado por rifito On 2.12.09

La deducción de los autores es que España formaba parte de un continente terciario unido a África por el istmo que hoy ocupa el estrecho de Gibraltar, encerrando una vasta cuenca, la del actual Mediterráneo

Existe un libro titulado "Acción de España en África" avalado por el prestigio y seriedad del Estado Mayor, que recoge extensas aportaciones geológicas acerca del continente perdido. Perteneció al Teniente General y Jefe del Estado Mayor Sánchez de Ocaña. Se trata de uno de los cuatro únicos ejemplares de que constó la edición, lo cual hace suponer que su contenido fue considerado prácticamente secreto, todos destinados exclusivamente a altos mandos del Ejército español. En sus páginas, basándose en concomitancias de la fauna, la flora y la geología ente España y Marruecos, se admite la existencia de La Atlántida. El volumen, encuadernado con primor en piel de Rusia, fue impreso en 1935, en los talleres del Ministerio de la Guerra, y su realización corrió a cargo de la Comisión Histórica de las Campañas de Marruecos. Especialmente interesante es el capítulo primero, que trata de la Península y el Norte de África en la Era Terciaria y de las comunicaciones entre el Mediterráneo y el Atlántico.

La deducción de los autores es que España formaba parte de un continente terciario unido a África por el istmo que hoy ocupa el estrecho de Gibraltar, encerrando una vasta cuenca, la del actual Mediterráneo, que, prolongándose hacia el Noroeste, según muchos geólogos por territorios ahora sumergidos, llegaba a unirse con América del Norte. Avalan esta sorprendente conclusión las huellas que sobre la superficie de España y Marruecos dejaron dos importantes estrechos: el Norbético, abierto en los tiempos eocenos por el actual valle del Guadalquivir, que establecía una comunicación entre ambos mares más amplia que la posterior de Gibraltar, y el Sur Rifeño, por las cuencas del Sebú y sus afluentes el Varga, el lnaven y el Muluya inferior.

En el capítulo titulado "Hundimiento del istmo entre Europa y África: la cuestión de La Atlántida", se informa más ampliamente sobre el continente perdido, explicando que, unidas todavía las cadenas montañosas Bética y Rifeña, al fin del Plioceno de la Era Terciaria - según los geólogos- violentas conmociones sísmicas provocaron el hundimiento del istmo montañoso que las unía, separando los continentes y dejando abierta una nueva comunicación entre los dos mares. "Supónese -se lee en el libro- por muchos geólogos que a consecuencia del mismo cataclismo desapareció también una gran isla o continente conocido con el nombre de Atlántida."

Centrando la atención en el Nuevo mundo se recoge el hecho de que doce caribes refirieron a los españoles, en los tiempos de la Ocupación, que todas las Antillas habían formado en épocas remotas otro continente, pero que fueron súbitamente separadas por la acción de las aguas. El recuerdo de este cataclismo perduró entre los aborígenes de América Central y del Norte hasta Canadá. Siguiendo con las relaciones establecidas entre las tierras a ambos lados del Atlántico, el informe relata cómo, en 1898, durante la exploración de la meseta de las Azores, intentando recoger un cable roto con unas grapas, éstas se enganchaban en rocas de puntas muy duras y se rompía o torcía. Entre las grapas se hallaban pequeñas esquirlas minerales que presentaban el aspecto de haberse roto recientemente. Todas pertenecían al mismo tipo de roca, una lava vidriosa llamada "traquitas", de similar composición a los basaltos, pero cuyo estado vidrioso sólo puede producirse al aire libre. El mismo Termier deduce que, a unos 900 kilómetros de las Azores, la tierra que constituye el fondo del Atlántico fue convertida en lava cuando se encontraba todavía emergida, derrumbándose después y descendiendo hasta los 3.000 metros, donde hoy se encuentra. Las rudas asperezas y aristas vivas de las rocas demuestran que el hundimiento fue muy rápido, pues, en caso contrario, la erosión atmosférica y la abrasión marina habría nivelado las desigualdades de la superficie.

El profesor Hernández Pacheco opinó: "La presencia de conglomerados y depósitos cuaternarios que en las costas de Cádiz estudió Macpherson, y otros descubrimientos posteriores, hacen pensar en la posibilidad de que en épocas recientes, ya humanas, pueden haberse realizado intensos fenómenos tectónicos en el litoral, con sumergimiento de antiguas tierras emergidas. La vieja leyenda de La Atlántida se vuelve a presentar ante el espíritu con todo el obsesionante y misterioso enigma que la rodea."

5 Comentarios para "Acción de España en África. Iberos y Bereberes"

  1. Anónimo Dice,

    qué buenas tus entradas, rifito.
    un beso desde alemania

     

  2. Anónimo Dice,

    los bereberes somos de la atlantida. La mejor raza del mundoooooooooooooooooooooooooooooo

     

  3. ahnouch nabil Dice,

    ola nabil soy tu colega bak nabil me encanta este tema tio

     

  4. mimoun Dice,

    buena explicacion!!! , asi dire a todos q africanos & europeos tenian una relacion xD

     

  5. Anónimo Dice,

    Hola Ahnouch quiero hacerte una pregunta y perdone de mi atrevimiento,eres el hijo de Omar Ahnouch o
    de su hermano Ayad Ahnouch.Ehanuach y Oualiten son
    de la misam Aldea Laharase,encantado de saludarte.

     

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Danza, alegría.
Té, cus-cus.
Melancolía
raíces y cábila.
Hospitalaria halamadanía.
Idiosincrasia amazigh.
Cultura milenaria.
Tribus varias,
especias y barro.
Adobe y aroma.
El cordero que siempre
acompaña
Ouhajje, El Founti,
Yqraien, Ibujien…
y el rifeño de mi alma.
Olor de anafre, pan de trigo.
Tallin.
Y tu abierta morada.
Das de beber al sediento,
zalea al que descansa.
Y aunque sea, un trozo.
de pan con aceite,
y un vaso de té.
al que pone el pie.
En tu cábila.
El Don del que presume.
tu semblanza.
Bereberes, ¡ qué hermosa palabra!

Horía Abselam

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